Águila y Alianza chocan esta noche para definir al líder del torneo y para mantener viva la rivalidad que durante 50 años se ha añejado con disputa de finales, semifinales, orgullo... Es el clásico de las mayorías.
Tanto Águila como Alianza nacieron para odiarse uno al otro. Los equipos más representativos de las zonas oriental y central, respectivamente, los de las mayorías, son protagonistas de uno de los duelos más esperados de todos los torneos. Uno que ha servido para decidir títulos y que esta noche, en el estadio Juan Francisco Barraza, definirá al equipo que amanecerá como líder del Clausura 2008, tras seis jornadas disputadas.Ninguno de los dos conjuntos eran los grandes que hoy se conocen cuando ya disputaban partidos de importancia entre sí. Solo tuvieron que pasar dos años desde el nacimiento de Águila, en 1956, para que chocara las primeras veces con el Atlético Constancia, uno de los primeros equipos mimados de la capital y que ya contaba 13 años de vida cuando nacieron los emplumados en la calurosa ciudad de San Miguel.
El 27 de julio de 1958 marcó el destino y la historia de ambos clubes, cuando debieron definir en el estadio Flor Blanca el equipo que ascendería a primera división. Con la segunda victoria del equipo emplumado, tras la que ya comenzaban a alzar el vuelo jugadores como Juan Francisco “Cariota” Barraza, el pleito quedaba instaurado.
Águila ganó así su derecho a jugar en primera división. El Constancia no se quedaría atrás después de la decepción de no poder subir, y por un colón compró la categoría del Once Municipal. Cambió de categoría, de nombre —a Alianza— y ya estaba listo para tener, tarde o temprano, la venganza con su par emplumado.
Empero, tardó su tiempo. El monopolio que los aguiluchos impusieron desde su ascenso, alternado con un par de coronas fasistas, condenó a los albos a cobrar protagonismo hasta entrados los últimos años de la década de los sesenta, cuando bajo el mando del chileno Hernán Carrasco nació la “orquesta alba”.
Dos coronas, la segunda que dejó a los aguiluchos con el subcampeonato luego de las vueltas de certamen, le dieron a Alianza el protagonismo que ya se merecía como el equipo de los capitalinos.
Otra vez en final
Sin embargo, el ascenso blanco se vio cortado los siguientes años. Juventud Olímpica conseguía sus únicas coronas en el fútbol nacional y Águila seguía haciendo su nombre más grande. Volvieron a medirse en una final, pero esta vez de primera división, el 23 de enero de 1976, a costa de los albos, Águila derrotó 3-1 en el mismo partido que sirvió de inauguración del estadio Cuscatlán, alcanzaba su octava corona y se convertía en el equipo más ganador de la historia de El Salvador.
Ya eran dos las afrentas que los migueleños le hacían a los capitalinos, y en su propia cancha. La rivalidad se hacía más fuerte y enconada, y las figuras emblemáticas de Luis Ramírez Zapata, David Pinho, Salvador Mariona o Roberto “la Burra” Rivas le daban el toque más clásico al duelo.
Tuvieron que pasar todavía 12 años más para que Alianza se cobrara su deuda. Ya para entonces, los negronaranja contaban dos campeonatos más y los albos 20 años sin poder sumar nada a su palmarés. Hasta que, el 22 de febrero de 1988, los albos fueron iluminados.
En la tercera ocasión que ambos clubes chocaban en una final, fue necesario llegar hasta los penaltis para definir al campeón. Y ahí, el arquero blanco, Raúl “el iluminado” Chamagua, se vistió de héroe tapando tres lanzamientos y permitiendo que la corona se quedara en la capital. La venganza era un hecho.
Desde ese juego, Águila y Alianza no han vuelto a enfrentarse en una final. Acaso en semifinales, pero ya van 11 años también de ese último choque, cuando en 1997 los albos derrotaron a un equipo oriental que era la base de la selección nacional, y que por pensar más en eso descuidó la semi y terminó llorando al no poder superar a los blancos.
Desde entonces, todos los juegos Águila-Alianza han tenido que limitarse únicamente a partidos de campeonato, siempre con el morbo de la rivalidad y sin el valor agregado de una clasificación directa en juego.
Esta noche, además del acostumbrado orgullo, al menos definirán entre ellos al líder del campeonato. Cada uno a su manera ha caminado estas cinco jornadas: Águila es líder, pero gracias a que el campeón, Firpo, se quedó sin sus defensas titulares en el partido pasado y eso le facilitó el trabajo ofensivo.
Mientras, Alianza comenzó bien el torneo, con dos victorias, pero ha tenido un bajón que ya acumula tres jornadas sin victoria y cinco años sin poder ganar en el Juan Francisco Barraza.
Toda la historia que ambos equipos acumulan entre sí no cambiará por el resultado de esta noche, pero un nuevo capítulo se añadirá a ella.
Fuente: LPG
No hay comentarios:
Publicar un comentario