El Isidro Metapán y el Alianza, finalistas del último torneo de liga, buscan repetir en el gran duelo por el título; el FAS y el Firpo intentarán sorprender.
Los méritos del Isidro Metapán y del FAS son los más básicos a los que pueden aspirar las instituciones deportivas del país: sin tener instalaciones propias ni patrimonio mínimo, ambos planteles han gozado de cierta continuidad en sus integrantes. Ambos tienen jugadores que han crecido con sus camisetas, que se conocen de sobra. Y sus dos técnicos son pentacampeones con estos equipos.
¿Qué se espera? En teoría, una serie pareja. El Isidro Metapán arranca como favorito por ser el campeón y porque ha sabido activar su estado de gracias en las últimas postemporadas. Mas no sería sorpresa que el FAS encuentre la fórmula para sacar ventajas; a pesar de su exceso de veteranos, tiene materia prima de sobra para nuestro medio.
La otra serie, el Alianza-Firpo, luce de entrada más desbalanceada. Es cierto que el equipo usuluteco goza de rodaje y posee la marca de 21 semifinales en 26 torneos cortos, pero sus bajas por lesiones y castigos dejan pocas variantes al director técnico Ramiro Cepeda.
Los albos, dirigidos por el míster Roberto Gamarra, gozan del ataque más goleador de la campaña regular (la del Firpo es la zaga menos vencida) y la ventaja de jugar ambos choques de semifinales en casa, ante una gruesa mayoría de fieles blancos. Todo esto lo dice el papel, pero mañana las oncenas comienzan a responder en la cancha, donde quedará la verdad.
La del próximo 15 de mayo será la 16ª final seguida que tendrá como invitado a un equipo de Santa Ana.
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