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miércoles, 11 de noviembre de 2009

ALIANZA DE MAL EN PEOR

EMPATAMOS A CERO, PERO NEJAPA FUE MEJOR

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SAN SALVADOR. La impresión que nos quedó de este partido entre el Alianza y el Nejapa, es que los aficionados albos le están dando la espalda al equipo capitalino.


En primer lugar, la Ultra Blanca brilló por su ausencia; y en segundo lugar, los pocos aficionados que se hicieron presentes abuchearon al equipo cuando finalizó el primer tiempo.

Y es que en ese primer tiempo el conjunto paquidermo dio una muestra desastrosa de fútbol, porque no consiguió tener la pelota ni siquiera en un pequeño lapso de tiempo para pensar, y careció de amor propio para presentar pelea.

Realmente fue el peor equipo albo que se ha visto después del despido de Nelson Ancheta y del zurdo Ramiro Carballo. Un aficionado, que miraba el partido desde las gradas, nos comentó: “Jamás había visto a once tipos sin alma”, refiriéndose al acomodo funcional que exhibía el equipo en un trajinar sin nada.

Los volantes albos intentaban armar salida por los costados, y terminaban perdiendo la pelota muchas veces a escasos cinco metros del círculo central.

Álex Erazo bajaba tratando de encontrar la pelota, pero cuando lo conseguía y ensayaba apoyarse en los volantes que se mostraban sueltos, la pelota pasaba a poder del rival.

EL NEJAPA, MEJOR
En ese primer tiempo la propuesta ofensiva la puso el Nejapa, porque tras la recuperación de Óscar Navarro o de Rafael Barrientos se abría la posibilidad de salir jugando tras la apertura de Henry Jiménez y del tico Erick Corrales.

Al final, el Nejapa no conseguía arribar con claridad a zona de remate, pero al menos conseguía presionar sobre la última línea aliancista y terminaba ganando aunque fuera un tiro de esquina. Hubo un momento en que se sirvió tres tiros del vértice consecutivos, con el Alianza encajonado en cerrar líneas solamente para sobrevivir.

Por eso que cuando concluyó el primer tiempo, el enojo de los escasos aficionados albos estaba justificado, porque el fútbol lo había tratado de poner el Nejapa aunque sin ganar en ideas claras en ofensiva.

LEVE MEJORÍA
En la segunda etapa el Alianza tuvo una ligera mejoría en lo que toca a tener un poco más la pelota y darle destino más seguro.

Mejoró un poco el trajín de Néstor Renderos, que había sustituido a Elder Figueroa desde el minuto 9; mejoró la capacidad de Guillermo Morán para utilizar el espacio suelto, y entonces Álex “el Paleta” Erazo tuvo más contacto con la pelota, y se mostró Carlos Ayala por la derecha y Julio Hernández por la izquierda abriendo el ataque.

Pero las imprecisiones albas continuaron vigentes, y la disposición que mostró para buscar el gol terminó en nada. Y es que nunca pudo conseguir sorpresa en la gestión en el último cuarto de cancha, porque el centro de Julio Hernández se repitió mucho con el mismo destino.

Lo único que consiguió el Alianza con ese débil dominio fue agrandar la figura del zaguero central nejapense Andrés Medina, quien ganó siempre por arriba y por abajo.

Los cambios ensayados por el Alianza no rindieron como se suponía, tanto que en los últimos 20 minutos del partido el Nejapa enderezó su rumbo y terminó nivelando las acciones.

QUEJAS, BURLAS...
Esa pobreza futbolística que volvió a aparecer en el Alianza con mucho tiempo por jugar, provocó las quejas y las burlas en los pocos aficionados albos.

Palabras como “Soriano, cambialos a todos” se dejaron oir. Asi como las burlas de otros que pedían el ingreso de Ramiro Carballo sabiendo que el zurdo ya no está en el plante.

La chanza cambió a lo serio, al reclamo directo sobre el rendimiento del cipote Julio Hernández con la frase: “No servís, muchacho, salite”. Algo que no compartimos porque Hernández no tiene la culpa de lo que pasó tras su preferencia de parte de los directivos albos.

Este empate que fue una muestra criticable del fútbol por el que atraviesa el conjunto albo, y que apenas le otorga un punto, está llevando al Alianza a un caos superior al que vivió cuando tuvo que pelear el repechaje.
Ahora, ya ni siquiera llegó al Ultra Blanca, la que decía que con el equipo hasta la muerte. ROBERTO ÁGUILA / EL GRÁFICO

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