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domingo, 4 de marzo de 2012

EL ARTE DE SUFRIR

Alianza volvió a ganar, pese a que rozó el desastre en los minutos finales ante Marte.
Escrito por Denni Portillo
Lunes, 05 marzo 2012 00:00

Alianza necesitó de los primeros 15 minutos del juego para sentenciar un partido que estuvo a punto de tirar al traste en los 15 finales. Ante Atlético Marte, pasó de un cómodo 0-3 a un sufrido 2-3 que le sirve para detener su sangría de derrotas pero con menos felicidad de la esperada.

Es irónico. Cuando más calmadas estaban las aguas en el club blanco fue cuando peor les ha ido en el torneo, encadenando seis partidos sin sumar de a tres. Ayer, golpeados por todos los escándalos de las últimas semanas, por las separaciones de jugadores, por los que entrenaron aparte, por las amenazas de no cobrar, una semana después de jugar a puerta vacía; cuando todo parecía un sufrimiento sin fin, fue cuando sacaron tres puntos para despegarse del último lugar de la tabla, compartido por unas horas con Vista Hermosa.

Un autogol de Kenny Lemus y dos tantos del jamaicano Sean Fraser, todo en apenas 25 minutos fueron demasiada felicidad para el conjunto capitalino. Quizá ni ellos se creyeron en un contexto tan placentero, con un Marte reducido a juguete y saco de boxeo, golpeado una y otra vez por sus propios errores y su propia incapacidad para hilar fútbol hacia adelante.

Apenas dos minutos de juego y un centro de Maradiaga fue empujado por Lemus al fondo para el primer tanto; apenas 20 y en un tiro libre Fraser peinó el centro para anotar el segundo; apenas 24 y nuevamente Fraser dejó congelado a un Cuéllar al que, definitivamente, esas 10 libras de más le pesan demasiado como para moverse, pagando como castigo tres tantos en contra.

Con el duelo –aparentemente– sentenciado, Alianza se sintió cómodo en la cancha. Se volvió a sentir superior a un rival por primera vez en mucho tiempo y desbordó la alegría de la poca parte de la Ultra Blanca que todavía confió en ellos.

Ebrios por los tres tantos ante un rival que no ofrecía respuesta, los hinchas albos recordaron buenos tiempos y antiguos anhelos. Que el Quiteño van a quemar y que no son como los de San Miguel. Desmemoriados quizá que tanto Águila como FAS casi que los bailaron en sus derrotas ante ellos y que el rival de ayer era Marte. Valientes, así, cualquiera.

Así lo entendió el dios de la guerra, que tuvo vergüenza de sus errores –“horrores”, según su técnico, Jorge García– y devolvió al club albo a la tierra. “El Chiqui” tapó el colador de Lemus en la zaga con el ingreso de Francisco García y los carabineros comenzaron a bombear oxígeno.

Owusu comenzó a moverse mejor por el centro y provocó una escapada y un remate de Danny Torrez por izquierda, que Yimmy Cuéllar tapó en dos tiempos, y un tiro libre frente al área que Francisco García hubiera depositado en la red de no ser por otra estirada de Yimmy.

Con el miedo en la piel

Empero, Alianza no atendió los avisos y se confió a su ventaja para el segundo tiempo. En cambio, Marte acabó de tenerse fe con el ingreso de Christopher Ramírez y Alex Larín por Fabricio Alfaro e Ibsen Castro, y solo un poco más de suerte le hizo falta para completar la épica.

¿Por qué? Porque mientras Marte apostó por el sacrificio para buscar la heroica, Paredes apostó por que los jugadores castigados entre semana pudieran redimirse ante los suyos. Sosa estaba sancionado y Henry ni siquiera fue equipado, pero Yaikel era titular y tanto Willer como Odir recibieron minutos de redención. Empero, no cuajaron y menos cuando ambos equipos se quedaron con uno menos por las expulsiones de Fraser y Larín.

Expulsados ambos al '70, perdió más Alianza con la salida del jamaicano que Marte con la de su defensa. Los blancos se quedaron sin el jugador que tenía fijos a los zagueros carabineros, sin opciones de apretar más adelante la marca; mientras que Marte no padeció más problemas a la defensiva por cuanto los albos acabaron replegados en su zona de la cancha.

Y de lo que parecía imposible se pasó a lo posible. El 0-3 del marcador se convirtió en 1-3 cuando, al '77, Víctor Merino Dubón cobró un tiro libre al poste que debía cubrir Cuéllar, sorprendido por el remate y superado por la colocación. Al poste y al fondo. Al corazón y al cerebro de los albos.

El tanto descolocó al Alianza. Aun con dos tantos más en el marcador, perdía la pelota con una facilidad pasmosa y cayeron presa de los nervios. Odir llegó al campo –ya para entonces la Ultra había invitado a Willer a que se marchara del equipo– para intentar colaborar en retener la pelota, pero también fue absorbido por el miedo y el pánico.

Los peores miedos de los albos cobraron más fuerza sobre el '86. Una escapada más de Torrez acabó con un remate al poste izquierdo y Roberto Maradiaga empujando la pelota al fondo de su propia meta para decretar el 2-3. Marte rozaba el milagro y Alianza el desastre. Olía a épica.

Pero Marte desaprovechó la última chance para conseguirlo. Sobre el '90+1, a una combinación entre “Pega” y Ramírez no le llegó el pie de Bandera para empujarla y empatar. Marte acabó condenado por sus errores y Alianza salvado por el tiempo. Toda una oda al masoquismo. LPG

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