UNOS TIENEN MAS AÑOS, OTROS MAS COPAS, NINGUNO TIENE MAS GLORIA ☼ ALIANZA VIVIRAS HASTA QUE SE APAGUE EL SOL ☼ LACASALBA.COM, LO MEJOR DEL ALIANZA EN LA RED

martes, 23 de diciembre de 2014

HISTORIA ALBA: JULIO AMILCAR PALACIOS LOZANO

Una raza de aliancistas en peligro de extinción


Palacios Lozano defendiendo la blanca sagrada en la final contra Firpo en 1993

Doce años de trabajo y cuatro títulos hablan del paso que tuvo el exvolante Julio Amílcar Palacios Lozano en Alianza. Fue parte de esa generación de jugadores liderada por Joaquín “Kin” Canales. Actualmente vive en Estados Unidos y estuvo el domingo pasado en la final del torneo Apertura 2014 entre Águila y Metapán.

Vio la última final del fútbol salvadoreño entre Águila y Metapán ¿Qué conclusiones le dejó?

Mi apreciación es que en lugar de adelantar hemos retrocedido, porque es un juego timorato. No parecía una final, con el respeto que se merecen los dos equipos y los entrenadores. Tengo mi punto de vista. Hay mucho pelotazo y eso hace aburrido el juego. Yo tenía mucho tiempo de no ver en vivo el fútbol de El Salvador. Ahora si no le pagan, el jugador no juega. Nosotros pasábamos hasta tres o cuatro meses, pero nos matábamos dentro del campo por nuestras familias y afición.

Fueron momentos difíciles en la parte financiera con el doctor Óscar Rodríguez. Se dice que unos jugadores sí cobraban su salario y otros no...

Eso siempre se va a decir. Después hubo otros dirigentes jóvenes como Lico Guirola y Chambita “Lido”. Ellos siempre llegaban a los entrenos y eso hace falta mucho en Alianza. La parte financiera de nosotros nunca fue estable, pero el doctor Rodríguez nos decía que si clasificábamos, cobrábamos todo. Nosotros nos debíamos a esa afición porque le teníamos respeto.

Hablemos de la generación conformada por Joaquín “Kin” Canales, Juan Ramón “Pitufo” Pacheco, Julios Palacios Lozano, Rodolfo “Chato” Alfaro. ¿Costará tanto en Alianza para que vuelva una generación similar de jugadores?

Lo que me han contado a mí es que ahora hay contratistas que vienen con tres o cuatro jugadores y si dan un dinero se los agarran. La generación de nosotros con un Rubén Alonso, Carlos Reyes (Q.E.P.D), Fernando Sosa y Ramón Maradiaga era de primer nivel con los extranjeros. Ahora veo unos extranjeros... A Águila le he visto a sus delanteros que si yo bajo 20 libras, me pongo a jugar. Da vergüenza que pase eso con un jugador que gana el triple de lo que uno ganaba. El mejor jugador que le vi a Águila en la final es un muchachito de apellido Lizama (Álvaro). Él tendría que ganar el triple de lo que ganan los extranjeros. Yo los veo jugar y hablo de lo que veo y no de lo que siento. Pienso que nuestra generación fue muchísimo mejor. Ahora agarran a los extranjeros que te ponen, da risa verlos jugar.

¿Qué ha visto desde afuera de su equipo, Alianza?

Lo he visto poco desde afuera y no puedo dar una opinión precisa. No sé cómo trabaja, pero da nostalgia ver que un equipo como Alianza no esté, siquiera, entre los cuatro semifinalistas. Alianza, por obligación, tiene que clasificar en todos los torneos, porque es un equipo para estar en semifinales. Pero esa es mi opinión como jugador, como alguien que dio su vida dentro del campo. Pero bueno, los que dirigen saben lo mejor. A eso hay que agregar que en su espalda tiene una gran afición. Ahora el jugador no entiende que se debe a una institución grande, y eso lo vuelve un poco mediocre.

¿Cuánto pesa esa camisa de Alianza?

Para mí, lo más grande que puede haber es esa camisa blanca. Yo pienso que esa camisa blanca no le queda a cualquiera. Esa camisa blanca aprieta un poquito y Alianza no es un equipo para el juego de pelotazo. Alianza es un equipo para dar espectáculo, para jugar bien y ganar. Últimamente, siento que el equipo ha jugado a puro pelotazo.

Hablemos de esa “mística” de Alianza. ¿Es una realidad o un mito?

Es una realidad. Ve 15 años atrás y te vas a dar cuenta del tipo de jugadores que nosotros teníamos. Era un equipo que hilvanaba, llegábamos con pelota dominada. Ahora no se ve. Esa es la mística que el equipo ha perdido. El aliancismo existe. Es bien fácil. Ves a un padre con dos niños y los dos pequeños tienen camisa de Alianza. Es una generación. A los directivos nos los puedo juzgar porque no los conozco, pero esa es la mística de Alianza. Es un equipo de respeto.

¿Por qué se fue de Alianza a mediados de la década de los noventa, cuando firmó con Municipal Limeño?

Recuerdo que eran torneos a cuatro vueltas. Yo tuve problemas con el entrenador de Alianza en ese momento, que era Gustavo Faral (uruguayo). Entonces, para no quedarme sin jugar, fui dos vueltas a Limeño. Me quería morir con ese calor. Fue un paso fugaz, porque yo había sido formado en Alianza, pero son cosas que se dieron y por eso fue que yo llegué un rato a Limeño. Además, yo tenía una buena amistad con el presidente de ese club en ese momento, Lorenzo Rosales (Q.E.P.D), y él me dijo que su sueño era que yo llegara a Alianza.

¿Considera que le venía mejor el juego aéreo que el remate a marco rival con las dos piernas?

Yo no cabeceaba ni en los velorios. Yo no era centro delantero, yo siempre llegaba de atrás. Nunca jugué con la cabeza, tanto en Alianza como en la selección mayor.

¿Por qué el número 16 en Alianza?

Porque con ese número debuté y me quedé. Es por respeto. Fue el doctor Ricardo Mena Laguán quien me llevó a ese equipo. Él me dijo que quería que yo llegara ahí.

Lo recordamos en el trabajo de la eliminatoria a Estados Unidos 1994. ¿Como fue su paso por la selección nacional?

Para mí, lo mejor era mi equipo. Desde mi equipo, yo salía para la selección. Cuando yo llegué, los mundialistas (España 1982) iban saliendo. Yo aprendí mucho de esos mundialistas y eso me dio un buen paso en la selección. Creo que en lo poco o mucho que estuve en la selección, siempre rendí.

¿A qué se dedica en la actualidad?

En Estados Unidos doy clases privadas de fútbol. He tenido ofrecimientos para venir a formar parte de cuerpos técnicos aquí y en eso andamos, pero no te puedo dar nombres de equipos.

No hay comentarios.: