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viernes, 15 de enero de 2016

ALIANZA 2, SANTOS CON PELE 1, 50 AÑOS DESPUES


Este Alianza ha sido indudablemente la más grande fuerza futbolística que ha producido Cuscatlán. El prototipo insuperable hasta ahora por otro conjunto.Y aunque en el fútbol nuestro puede haber otros argumentos sobre su hegemonía, los triunfos inobjetables sobre rivales ilustres, son la afirmación más categórica para nombrarlo el mejor.
Alianza se transformó en una atracción dominical y hasta los aficionados de otras divisas tuvieron que rendirse ante tanta calidad. Su juego era una combinación de la técnica con la garra, era el genio individual aplicado en concepto de equipo. 
Para 1965, sus exhibiciones y una atinada promoción, fueron calando en el gusto del aficionado capitalino, que abandonó su preferencia por el Juventud Olímpica, y pasó a enamorarse del juego de figuras como los chilenos Ricardo Sepúlveda y Miguel Hermosilla, el panameño Luis Ernesto "Cascarita" Tapia, el tico Guido Alvarado, el hondureño Francisco "Tigre" Zamora y los nacionales Alberto Villalta, Roberto "Burra" Rivas, Mario Monge, Jorge "Conejo" Liévano, Edgar "Patagorda" Morales, Fito Ruiz.


Las últimas semanas de diciembre de 1965 y primeras de 1966 fueron de mucha expectación. Se anunció la llegada a El Salvador del Santos de Brasil en un partido amistoso contra el Alianza reforzado. En ese enero Lyndon B. Johnson era juramentado para su segundo mandato presidencial en los Estados Unidos, en Inglaterra fallecía Winston Churchill y en el país estaba por salir al aire la Radio Femenina dirigida por el genial Leonardo Heredia.
La historia grande del Alianza comenzó a escribirse ese 16 de enero de 1966, cuando el equipo blanco, que era reconocido por la "A" roja en el pecho, derrotó 2-1 nada menos que al Santos de Brasil. Ese equipo era la base de la selección brasileña que había conquistado el bicampeonato del Mundo en Chile 1962 y entre ellos estaba Edson Arantes do Nascimiento, Pelé en plenitud de facultades. 
O'Rei venía arrollando con cuanto equipo encontraba a su paso y se daba por descontada una derrota, pero los aficionados acamparon desde una noche antes en las adyacencias del estadio y a la hora del partido el Coso Olímpico fue insuficiente, había gente que llenaba la pista de atletismo y las torres de alumbrado eléctrico. Era una expectación enorme la que había. El equipo albo era en ese entonces el monarca salvadoreño que revolucionaba nuestro fútbol bajo la magia directriz del sabio chileno Hernán Carrasco Vivanco, quien había sido auxiliar técnico de Fernando Riera en la conducción de la selección chilena que maravilló en el Mundial de 1962, implementando técnicas y estrategias modernas que en esa época dominaban en el fútbol mundial.
Para enfrentar al poderoso Santos, Alianza se reforzó con los argentinos Santiago y Juan Ramón "Bruja" Verón del Estudiantes de La Plata, que se encontraba de gira por Centroamérica y había perdido ante el Flor de Caña de Nicaragua por eso la gira se les había caído. También se incluyó al argentino Dante Juárez del Necaxa de México quien fuera traído por el licenciado Ernesto Sol Meza y finalmente con un santaneco Ernesto Ruano quien se encargaría de la contención y participar en las postas para marcar a Pelé, por cierto que después de aquella gesta Neto Ruano pasó a ser llamado el "Príncipe" Ruano. El equipo que salió a la cancha estaba integrado por Raúl “Araña” Magaña, Roberto “Burra” Rivas, Salvador "Gigante de Ébano" Mariona, Guido Alvarado,Francisco "Tigre” Zamora, Ernesto "Príncipe" Ruano, Alberto “Pechuga” Villalta, Ricardo “Chele” Sepúlveda, Jorge Conejo” Liévano y Juan Ramón "Bruja" Verón.


En este juego fue la primera vez que Alianza vistió de celeste, ya que el Santos utilizaba el blanco, cuya alineación fue la siguiente: Gilmar en el arco, Mauro, Geraldino, Lima y Carlos Alberto los defensores; en el mediocampo con Orlando, Dorval y Mengalvio para que atacaran Coutinho, Abel y Pelé. 
Alianza dio la campanada al ganar ese histórico juego 2-1 en el que Santos tomó la ventaja tras el cobro de penal del Rey Pelé, por una falta previa de Chamba Mariona a Mengalvio. Habían pasado 43 minutos de la parte inicial, cuando cometió una falta dentro del área y fue el Rey Pelé quien se encargó de batir a Raúl "Araña" Magaña. En la segunda parte, a los 13 minutos de acción, Sepúlveda recoge un balón que le pasa al argentino Dante Juárez quien había llegado de refresco, abre para Verón, y el zurdo empalma violento disparo que el mundialista Gilmar no pudo controlar, emparejándose así el marcador. 
Los suramericanos se desesperaron y buscaron con empeño el gol que les diera la victoria, pero allí fue donde se encontraron con la gran colocación y los reflejos de "Araña" Magaña quien sacó balones imposibles. A los 80 minutos cayó un brasileño cerca del área y el árbitro pitó el tiro libre; el mundialista Pepe se puso ante la pelota, un futbolista con una reputación bien ganada de ser en el mundo uno de los que más fuerte y bien le pegaba al balón. Se armó la barrera y el brasileño sacó un disparo que se fue a la horquilla. Y como movido por un resorte, voló "Araña" Magaña para desviar el balón. Un lance que los viejos y sobrevivientes aficionados todavía comentan. El ataque del Santos arreció, Pelé pedía la pelota pero tenía tres mastínes marcándolo y no lo dejaban accionar. 
Ya casi finalizaba el encuentro Dante Juárez se escapó dentro del área y fue cargado de manera violenta por Mauro; el juez Ramón Mármol, no dudó y marcó el punto penal. Los jugadores visitantes se le fueron encima y buscaron que revirtiera su fallo, pero no hubo tales. Ricardo Sepúlveda se puso frente a la pelota y con mucha frialdad anotó el segundo pepino con que finalizó el partido. Ahí se acabó todo y se escribió la historia. Alianza, un equipo del istmo, había derrotado al famoso Santos de Pelé. Esa noche fue una fiesta. "Se celebró como una victoria de todo el país", decía Raúl Magaña. Ese encuentro histórico entre Alianza y el Santos del gran Pelé estuvo rodeado de muchos detalles que a lo mejor no se supieron, pero que siguen vivos en la memoria de los jugadores sobrevivientes como cuando el joven dirigente Ricardo Sol Meza llegó a la casa club con la novedad de que a los jugadores se les daría 200 colones por salir a la cancha, a lo que Raúl Magaña, siempre contestatario replicó "¿y si hacemos un buen partido, cuánto nos darán?", Ricardo agregó "300 colones", "¿Y si empatamos?", entonces se escuchó una carcajada general, "serán 500 replicó con la paciencia a punto de estallar". La tensión llegó al máximo cuando Magaña neció"¿¡y si ganamos!". "¡Entonces te doy a mi mujer!", dijo Ricardo, hastiado por las salidas de Raúl. Los jugadores recibieron 500 colones.
Después vinieron más triunfos, el público capitalino gozaba cada domingo de sus triunfos, de la manera sutil cómo sus jugadores tocaban la pelota, y su fama cruzó las fronteras bajo la conducción del chileno Carrasco Vivanco quien algunas veces era más sicólogo que entrenador, a tal grado que en el fútbol cuscatleco bien se podría hablar de una era antes y otra después de Carrasco. El 1 de mayo, el Flamengo campeón de Brasil cayó también ante el Alianza al son de 3x2, otra hazaña.
La escalada continuó y el 29 de mayo derrotó al Comunicaciones de Guatemala por 1 a 0 con gol de "Cascarita"Tapia. El 5 de agosto el Herediano era vencido por los albos 2x1. Luego vinieron otros grandes encuentros: con sendos empates ante Emelec del Ecuador, el Peñarol de Montevideo. Dos igualadas con sabor a triunfo ante el Aurora de Guatemala al que eliminó de la contienda del Norceca en tres memorables encuentros, y el América de México que cayó 2x0 en una noche esplendorosa de Ricardo Sepúlveda. Los albos corroboraron su ciclo coronándose campeones nacionales por segunda vez consecutiva, así como campeones de copa y campeones Norceca ante el Ucrania de Estados Unidos y el John Colombia de Antillas Holandesas.
Indudablemente aquel equipo de 1966 fue un milagro del fútbol salvadoreño. Entró por la puerta ancha del triunfo en el corazón de los aficionados. Victorias que consiguió a base de un ritmo ofensivo, capaz de emocionar al más escéptico. Cuando sus jugadores eran sacados en hombros por la afición.

1 comentario:

josé leonardo salazar guevara dijo...

Excelentes fotos, algunas vistas por primera vez para muchos. Saludos.