Un buen primer tiempo y una segunda mitad con altibajos marcaron el debut de Alianza en Concachampions. Al final fue una derrota (0-1) dura de local, que deberá remontarse en Dallas la semana venidera.
El juego empezó movido y con una nube blanca como curiosa escenografía. Las bengalas que encendieron los fanáticos albos fue la causa que produjo el humo con el que los jugadores se movieron durante los primeros minutos.
Quizás contagiados por ese fuego tribunero, los primeros 10 minutos fueron de un ritmo vertiginoso, un ida y vuelta constante. Los albos que se pararon de forma ambiciosa buscando el triunfo necesario de local para poder superar la eliminatoria.
Por eso, Gamarra dispuso línea de tres (Barrios, Messias y Martínez), René Alvarado subiendo por la derecha y Cristian Castillo haciendo daño por la izquierda. Herbert Sosa, de a poco, se fue transformado en ese conductor que tanto necesita el equipo y arriba esperaban el voluntarioso Rudis Corrales y el sorpresivo Da Silva, quien debutó con apenas dos días y tres entrenamientos.
Ese inicio de vértigo se tradujo en un cabezazo de Jonathan Barrios a los 2' que tenía destino de red, pero que el portero Hartman desvió con las uñas. Enseguida, Cristian Castillo remató con potencia, pero se encontró otra vez con el rubio arquero.
Del lado de Dallas, Bruno Guarda se intentaba adueñar de la mitad de la cancha y el moreno Goncalves era el único que complicaba recostado sobre la derecha. Muy poco más. Un cabezazo que besó el travesaño de George John fue el primer ataque serio de la visita. Corrían apenas 10 minutos y el partido prometía…
Pero el ritmo y la dinámica fueron decayendo, el buen juego sólo se quedó en promesa… Porque Dallas empezó a ajustar mejor las marcas, a tratar de jugar sin apuros y tirar pelotazos al grandote Shea arriba, como argumento ofensivo. Alianza ya no era el mismo once incisivo del inicio.
De ese letargo recién se salió a los 30' cuando Castillo –el más claro- otra vez le puso una pelota de gol a Rudis que perdió el mano a mano con Hartman, en el preciso instante que empezaba a caer la lluvia y se desataban ráfagas de viento. Otro cabezazo de Rudis y un remate de tiro libre de René Alvarado fueron salvados por el portero Hartman, que remendó un error que casi le cuesta un gol de barrida de Da Silva y se convirtió en el hombre más determinante de esa primera mitad.
A QUEMAR LOS CARTUCHOS
Alianza salió decidido a buscar la diferencia para llegar más tranquilo al partido de vuelta de la próxima semana. Sin embargo, Dallas, con paciencia, también se fue acercando a la portería defendida por Yimmy Cuéllar. Un cabezazo de Ugo Ihemelu de milagro no se metió en el arco.
Pareció un shock. Porque Alianza pareció sentir el efecto y también el desgaste de lo realizado en la primera parte. Ni Sosa ni Castillo podrían adueñarse de la pelota como lo habían hecho en los 45' previos, perdieron precisión y, por lógica, Da Silva y Rudis no fueron abastecidos.
Así, el equipo texano fue adelantando sus líneas, empezó a hacer circular el balón, vía la sociedad Goncalves-Chávez, y a jugar con la desesperación. Era su negocio y lo aprovechó bien. Tanto, que pasó a dominar con claridad el juego.

El ingreso de Abraham Amaya buscó darle otra variante de salida a los albos. Se ubicó por la izquierda buscando la conexión con Castillo pero funcionó.
Goncalves aprovechó otro pelotazo largo, pero en la corrida le ganó a Martínez, Messias y definió muy bien ante el achique de Cuéllar. Un golazo que fue como un puñal para los hinchas albos.
Enseguida entró el Rapado Ayala para generar algún movimiento en el ataque. Pero Alianza fue entrando en el ritmo que proponía Dallas y los nervios fueron su principal rival en los últimos minutos. Da Silva se perdió un gol increíble en el final y se fue reprobado por el público.
Los estadounidenses esperaron en el primer tiempo, apuraron en el segundo, jugaron a su ritmo y se llevaron un triunfo de oro del Cuscatlán. Aunque la esperanza es lo último que se pierde, el Alianza deberá mejorar y mucho, para remontar.
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