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domingo, 24 de junio de 2012

"ANTES SE NACIA Y MORIA EN ALIANZA": KIN CANALES

Joaquín Canales, “el Duende Albo”, recordó su paso por Alianza, el equipo de toda su vida, enfatizando en la mística que tenían los capitalinos.



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Mejor conocido como “el Duende Albo”, Joaquín Canales Escobar fue una de las grandes figuras del Alianza, equipo al que defendió entre 1981 y 1997. Fue campeón del fútbol salvadoreño en 1986-87, 1989-90, 1993-94 y 1996-97; además, ganador del Grandes de Centroamérica con los albos en 1997. En la actualidad, reside y trabaja en Estados Unidos. Después de fungir por algunos meses como jefe de servicios generales en la FESFUT en 2006, regresó a territorio estadounidense. Estuvo en el país para observar el juego entre El Salvador y México el 12 de junio pasado. 

¿Cómo ha visto al Alianza de la actualidad?

Complicado. Alianza ha sido de los equipos que se han mantenido en los primeros lugares en el tiempo en que jugábamos. Siempre el equipo estuvo dentro de los primeros cuatro lugares. Los campeonatos eran largos, no eran cortos. No era como hoy que son dos torneos por año. Considero que la parte administrativa y el cuerpo técnico deben estar identificados con el equipo, deben saber que Alianza es un gran equipo, y que tiene su mística y muchas cosas que la directiva tiene que valorar. 

¿Qué conoce del Alianza de la actualidad?

No mucho. Estaba viendo en las noticias allá, en Los Ángeles, que han traído a un técnico (Ramiro Cepeda)... 

Recordemos al Alianza de los ochenta, con Víctor Pacheco, Palacios Lozano, Raúl Chamagua y los uruguayos Carlos Reyes (ya fallecido) y Rubén Alonso...

Había una gama de jugadores donde todos éramos unidos. Aparte, habíamos nacido dentro de la reserva, no veníamos de otros equipos. Se nacía en Alianza y se moría en Alianza. Por eso se crearon las reservas. Uno llegó a querer tanto al equipo que uno vive para él, disfruta para él y para la afición. 

¿Nunca le interesó jugar para otro equipo de primera división?

Posiblemente hubiese sido tentador, pero anteriormente no se manejaba de directivo a jugador, sino que de directivo a directivo. Pero los dirigentes de esa época siempre querían conservar a sus jugadores, como patrimonio de sus equipos.

¿Por qué Alianza se ganó el calificativo de “Orquesta alba”?

“La Orquesta alba” viene desde 1965 con Salvador Mariona, Ricardo Sepúlveda, Luis “Cascarita” Tapia, Miguel “el Chueco” Hermosilla y otros. Yo los vi jugar. Era un equipo que sí orquestaba. Era de toque de primera, venga y vaya. Se ha perdido esa mística dentro de nuestro equipo Alianza. No estoy criticando al técnico ni a la directiva actual de Alianza.

Su último título con Alianza fue en 1997 en la final contra Firpo, donde Sergio Salgado marcó el tercer tanto para los paquidermos...

Después de ganar esa corona fue parte por lo que yo me retiré, porque tuve diferencias con el entrenador uruguayo Juan Carlos Masnick, porque el equipo ya había perdido su mística. Ya se jugaba al error del contrario, a especular, a ver qué traía el otro equipo. Eso era contrario a años anteriores en los que nosotros siempre íbamos adelante a hacer nuestro fútbol y no a especular, a que el equipo contrario se equivocara. Tuve problemas con Masnick y me relegó al banquillo durante meses. Afortunadamente, en la final de 1997 entré en el segundo tiempo, marqué el segundo tanto e hice el pase para el tercer gol.

Hay una versión que relata que la celebración de esa corona de 1997 de jugadores albos y su afición fue, sin desmeritar a las personas que laboran allí, en los carritos de tortas del centro de la capital. ¿Fue así?

Honestamente, no me recuerdo dónde fue, es posible. No recuerdo el nombre. Eso no va dentro de un equipo campeón.

¿No respondió la directiva del momento para tener una celebración de un equipo campeón que luego se agenció el título Grandes de Centroamérica?

Es que se manejan dos versiones. Eso de las tortas y lo de un restaurante. Recuerdo que fue en un restaurante y lo que dieron para comer a los jugadores fueron tortas y no un plato como debería ser para un campeón. No sé quién manejó esa celebración.

Kin Canales logró identidad con Alianza, pero se decía constantemente que usted no funcionaba en la se-lección mayor. ¿Por qué?

Tocó un punto bien difícil. El problema es que había intereses creados dentro de la federación de ese entonces. Al presidente de la federación de ese tiempo (Sergio Torres) le gustaba tener el mayor número de jugadores de su equipo (Firpo) en la selección. Era esa la razón. En la última selección que estuve fue en 1993, con el técnico uruguayo Aníbal Ruiz. No me daba oportunidad a mí, pero sí le daba a jugadores de otros equipos.

¿Por qué le decían “Duende Albo”?

Pues ese mote me lo puso Ramón Fagoaga cuando estábamos en una selección. Él dijo: “Este enano, este duende, que cuando aparece, desaparece. Lo tenés por acá y después ya no”. Entonces vino (el periodista) Manuel Cañada y me puso “el Duende Albo”.

¿De qué tarde gloriosa con los albos se recuerda más Kin Canales?

Una de las más importantes fue lograr el título después de más de 20 años que Alianza no lo ganaba. Fue en la temporada 1986-1987 en la final ante Águila. Águila había trabajado bien y tenía un gran cuadro. Ese título se lo debemos a Raúl Chamagua. Ese título ya estaba para nosotros.

¿Qué significó para usted ser compañero de los uruguayos Rubén Alonso y Carlos Reyes, quien incluso venía de ser clave del Peñarol?

Dos grandes jugadores. Con quien aprendí a jugar fue con Carlos Reyes. Era de los jugadores que vino a enseñar a Alianza en su tiempo. Él decía cómo pararse, con él jugábamos ya de memoria. Me decía que corriera para un lado porque allí me la iba a tirar. Excelente jugador.

En la nómina actual de Alianza el número 2 está retirado en honor de Roberto “Burra” Rivas. Se esperaba que el número 10 tuviera la misma historia por todo lo que Kin Canales le dio a los albos. ¿Qué debe tener ese jugador número 10 en un equipo con tanta mística como Alianza?

El 10 es difícil de retirar, pero sí se le puede hacer honor a ese número que yo usé durante 20 temporadas. Es bien difícil que un solo jugador use ese número por 10 años. Tiene que poseer identidad con el equipo, entrega, ser noble con la afición y demostrar por qué lleva ese número.

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